La crisis de la libertad

 

Libres-de-Culpa3

La crisis de la Libertad.

Hoy creemos que no somos un sujeto sometido, sino un proyecto libre que constantemente se replantea y se reinventa, no obstante aunque sosteniendo la creencia de haberse liberado de coacciones externas, nos sometemos a coacciones internas en forma de coacción al rendimiento y la optimización. Enfermedades como la depresión y el síndrome de burnout son la expresión de una crisis profunda de la libertad.

El sujeto actual se pretende libre, siendo en realidad un esclavo, sin amo alguno, puesto que se explota así mismo.

Este sujeto, quiere más, más de lo que sea, más dinero, más títulos, más paz…, incluso paradójicamente, más libertad, así pues, no es capaz de obtener relaciones que sean libres de cualquier finalidad. Sin embargo, ser libre significa estar entre amigos.

“Libertad” y “amigo” tienen en el indoeuropeo la misma raíz. La libertad es, fundamentalmente, una palabra relacional. Uno se siente libre solo en una relación lograda, pero hoy cada uno es un trabajador que se explota así mismo en su propia empresa, la lucha de clases se transforma en una lucha interna con uno mismo. Es el explotador voluntario de sí mismo, lo que constituye el modo de producción presente.

En el régimen neoliberal de al autoexplotación uno dirige la agresión hacia sí mismo.

Esta autoagresividad no convierte al explotado en revolucionario, sino en depresivo.

El capital genera sus propias necesidades, que nosotros percibimos como propias, podríamos afirmar que el capital representa una nueva trascendencia. La sociedad tendría que levantarse de nuevo desde su inmanencia.

¿Queremos ser realmente libres? ¿Acaso no hemos inventado a Dios para no tener que ser libres? Frente a Dios todos somos culpables. Pero la culpa (en alemán el término Schuld significa a la vez culpa y deuda) elimina la libertad.

Quizá incluso nos endeudamos permanentemente para no tener que actuar, esto es, para no tener que ser libres ni responsables. Walter Benjamin concibe el capitalismo como una religión. Es el “primer paso de un culto que no es expiatorio sino culpabilizador”. Porque no es posible liquidar deudas, se perpetua el estado de falta de libertad: “Una terrible conciencia de culpa no sabe como expiarse, recurre al culto no para expiar la culpa sino para hacerla universal”. Walter Benjamin.

Libres de Culpa

Fuente de referencia; Psicopolítica. Byung-Chul Han. Herder Editorial