Idiota, la victoria del fracasado

poster-fracasado

Dice Wikipedia: “La idiotez, idiotismo o idiocia es, en términos médicos, equivalente al retraso mental profundo, una enfermedad mental que consiste en la ausencia casi total en una persona de facultades psíquicas o intelectuales.”

Solo el idiota tiene acceso a lo totalmente otro. El idotismo descubre al pensamiento un campo inmanente de acontecimientos y singularidades que escapa a toda subjetivización y psicologización.

La historia de la filosofía es una historia de los idiotismos. Sócrates, que solo sabe que no sabe nada, es un idiota. También es un Idiota Descartes, que pone todo en duda. Cogito ergo sum  (pienso, luego existo) es un idiotismo. Una contricción interna del pensamiento hace posible otro comienzo. El pensamiento recupera el estado virginal al relacionarse consigo mismo.

Así pues en una sociedad de optimización y positividad, recalcitrantes, lo idiota sería una apuesta para crear la evolución. En este mundo dividido entre ganadores y perdedores, the winner and the loser, donde hasta algunos trabajos de crecimiento personal apuntan a obviar (“superar”) lo intrínsecamente humano, como puede ser el aprendizaje de la derrota o la tristeza propia de la pérdida de un ser querido, para dejar al individuo únicamente enfocado en un solo módelo apto de comportamiento, que lo hará constantemente productivo, siempre “feliz”, “sonriente” y “ganador”, tolerando únicamente aquel dolor que se puede explotar en pos de la optimización, generando la interminable lucha del yo contra el yo. Una neurótica competencia en la que cae la persona y que genera la compulsión destructiva de superarse así mismo, en búsqueda de un yo ideal.

Pero en vista a la imposiblidad de acceder al yo ideal, uno se percibe como deficitario, como FRACASADO y se somete al autoreproche. Del abismo entre el yo ideal y el yo real surge  la autoagresividad, en forma de depresión y/o ansiedad, tan extendida en este tiempo

El idiota es un hereje moderno. Herejía significa elección. El herético es quien dispone de una elección libre. Tiene el valor de desviarse de la ortodoxia (globalización). Con valentía se libera de la coacción de la conformidad. El idiota como hereje es una figura de resistencia contra la violencia del consenso, de la masa. Salva la magia del marginado.

El idiota se opone al poder de dominación neoliberal, a la comunicación y vigilancia totales. El idiota no “comunica”. Pues se comunica con lo incomunicable. Así se recoge en el silencio. El idiotismo construye espacios libres de silencio, quietud y soledad en los que es posible decir algo que realmente merece ser dicho.

“La dificultad hoy en día no estriba en expresar libremente nuestra opinión, sino en generar espacios libres de soledad y silencio en los que encontremos algo que decir. Fuerzas respresivas ya no nos impiden expresar nuestra opinión. Por el contrario nos coaccionan a ello. Que liberación es por una vez no tener que decir nada y poder callar, pues solo entonces tenemos la posibilidad de crear algo singular: algo que realmente vale la pena ser dicho.” Deleuze Política del silencio

Inteligencia significa escoger entre (inter-legere). No es totalmente libre en la medida en que está atrapado en un entre de carácter sistemático. No tiene ningún acceso al afuera porque solo tiene elección entre opciones dentro del sistema. Por tanto, no tiene una decisión libre, sino una elección de ofertas que proporciona el sistema. La inteligencia sigue la lógica de un sistema. Es inmanente al sistema. Así pues, la inteligencia no tiene ningún acceso a lo totalmente otro. Habita lo horizontal mientras que el idiota toca lo vertical abandonando el sistema predominante, es decir, la inteligencia: “El interior de la estupidez es frágil y transparente como las alas de la libélula, se tornasolea de inteligencia y es superada”. Clément Rosset. Tratado de la idiotez

El idiota no es ningún sujeto: “ Más bien una existencia floral: simple apertura hacia la luz” B. Strauss. Lichter des Toren. Der Idiot und seine Zeit.

Fuentes de referencia; Psicopolítica y Topología de la Violencia.  Byung-Chul Han. Herder Editorial